Le pregunté por qué estaba con un tipo que no amaba. (En la mesa de al lado pararon la oreja)
Me dijo que muchas veces estuvo a punto de dejarlo, pero él la amaba tanto y hacía tantos esfuerzos por seguir que la enternecía.
-¿Y qué motivó este encuentro? -avanzó, y yo le contesté que la habíamos pasado tan bien en la cama que no podía volver a intentarlo.
Más tarde, entre besos callejeros contra la pared me frenó: a dónde estábamos yendo.
Y yo, que sabía que no se refería a mi casa, le pregunté si quería saber la verdad: la verdad la verdad, no creo que vayamos a estar en pareja. Y crucé mis brazos tras su espalda, y volví a pensar en su tipo.
Luego nos seguimos besando por vicio, pero ya no era lo mismo.